MOTIVACIÓN Y DOCENCIA
En multitud de ocasiones me he
aproximado a nuestras redes sociales en busca de datos acerca de
este tema tan controvertido que es la motivación de los adolescentes
dentro del ámbito de la enseñanza. Me indigno cuando veo que se
genera un debate que en la mayoría de las ocasiones no tienen el
resultado fructífero esperado y se queda en meras ideas, iniciativas
o proyectos influenciados por las vertientes políticas.
Hoy he estado reflexionando de nuevo
sobre esta problemática que se me genera día tras día en la cabeza
cuando procuro encontrar el camino correcto para despertar en los
alumnos aquellos temas que les interesan y que me pueden servir al
tiempo para trasmitir los contenidos de la materia de Lengua y
Literatura.
Y de repente me di cuenta de un
problema aún mayor que hasta hoy no me había planteado con total
dedicación y que creo que es tanto o más importante que la propia
motivación del alumnado, porque influye en este mismo directamente:
es la motivación de los propios docentes.
Y no es que de golpe y porrazo haya
sacado este tema y no se haya hablado de ello hasta la saciedad;
muchos antes que yo lo han puesto sobre la mesa. Pero creo que sí
que es cierto que yo misma no me había parado a darle la importancia
que debo darle.
Y creo que se ha generado en parte por
algunos comentarios que he leído en el Cuaderno de Guillermo y otra,
por la visita que tuvimos recientemente en nuestro centro de nuestra
inspectora que nos dedicó unos minutos y nos hizo una reflexión que
no tenía desperdicio y que por supuesto, también me hizo pensar.
El docente de hoy vive desmotivado.
Hablo en la generalidad del caso, porque lógicamente hay una parte
bastante importante de profesores que llevan su labor día a día con
un entusiasmo envidiable y que sin duda nos debe servir a todos de
modelo. Bien es cierto que las circunstancias de un docente a otro
son muy distintas, ya no sólo influenciadas por la región en la que
se viva o el centro donde se desempeñen las funciones, sino también
el nivel en el que se imparte y el clima del propio aula. Es decir,
que esto podría llevarnos mucho rato, puesto que los contextos son
tan diversos como alumnos hay.
Pero bueno, sigamos con la generalidad
del caso, porque sinceramente, lo que hoy me hizo reflexionar, no es
el docente satisfecho y emocionado por su trabajo, sino el docente
desmotivado, cansado y vencido.
No podemos negar que en la mayoría de
las ocasiones echamos gran parte de la culpa a alumnos y familias por
los problemas que se pueden engendrar y desarrollar en el aula.
Quizás, deberíamos darle la vuelta al prisma y hacer una
radiografía exhaustiva de los profesores que viven dentro de esa
desesperación constante donde se acaba tirando la toalla, y la
figura de éste acaba siendo un mueble más dentro de la clase y
vencido por el “enemigo” que supo jugar mejor sus cartas.
Evidentemente gran parte de la
responsabilidad la tiene el propio Ministerio y las respectivas
Consejerías, porque es el momento de volver la mirada al profesor y
no sólo al alumno. Hasta el día de hoy, en Extremadura, se ha dado
gran importancia al desarrollo de los valores de nuestros alumnos
dando lugar a una “educación en valores” y a una educación
individualizada que atiende las necesidades que plantean todos y cada
uno de nuestros alumnos. Un añadido por parte de nuestra Consejería
de Cultura es la gran cantidad de proyectos y programas con el
objetivo de hacer a nuestros alumnos lo más competentes posibles
para que puedan desempeñar en un futuro sus habilidades ante las
exigencias que plantea la sociedad en la que vivimos, que por otra
parte, y está bien decirlo, exige mucho porque está en continuo
cambio y transformación.
Pero, ¿qué pasa con los docentes?
Porque está claro que el profesor está poniendo todo su empeño
para que todos estos proyectos y refuerzos se lleven a cabo y lleguen
a buen puerto; somos las manos de la Consejería, los obreros de esta
pequeña construcción de conocimiento, en definitiva, el instrumento
necesario para formar y educar. Y ¿qué ocurre cuando esa
herramienta o instrumento no funciona correctamente? Desde luego un
cocinero no podrá hacer dulces si su horno no funciona, o un
diseñador gráfico no podrá hacer sus páginas webs si el programa
que utiliza no está bien programado. El docente tampoco puede llevar
a cabo su función si está “estropeado” o “mal programado”.
Yo creo que así como se está volcando
tanto la Consejería en los alumnos y las familias es momento de
crear una nueva mirada hacia la figura del profesor. Un docente
motivado es un docente satisfecho de su trabajo, y por lo tanto de un
trabajo bien hecho.
Habría que plantearse cómo conseguir
esa motivación y esa resolución de problemas con el fin de hacer
que el maestro y el profesor vuelvan a sentir la vocación y dejen de
pensar que lo que un día era una profesión soñada ahora sea sólo
un trabajo más con una gratificación económica y segura cada mes.
Considero, y en esto creo que todos los
docentes estarán de acuerdo, que es mucho más gratificante pensar
que ese joven que ya es dependiente y tiene un buen trabajo, que se
ha convertido en una gran persona, fue un día tu alumno. Y es mucho
más satisfactorio a largo plazo creer y sentir que algo tuviste que
ver, aunque solo sea un poquito, en lo que se ha convertido hoy ese
antiguo alumno. Y esto es lo hermoso de una profesión en la que se
trabaja con personas, porque en definitiva todo se simplifica en eso
mismo: ser personas y crear una relaciones de concordia y
convivencia.
Pero para que esto ocurra, para
empezar, el profesor debe sentirse tan protegido como lo está el
propio alumnado. Debe sentirse arropado y cuidado, y recuperar la fe
en sí mismo. Motivar a un docente es volver a despertar en él el
engrandecimiento que anteriormente había conseguido este gremio
donde la figura de un maestro o un profesor era como la de un padre o
madre entregado e interesado por los más jóvenes. Y cuando ese
vínculo se crea todo se vuelve necesariamente más personal, y es un
punto ganado, porque los alumnos también van buscando esa necesidad
de vínculo, de saber, de conocer a la persona que tienen delante.
Nada más hay que observar con qué curiosidad intrigan y preguntan:
porque necesitan estrechar relaciones. Cuando este vínculo está
roto, el clima en el aula se torna negativo, tenso, y se transforma
en desmotivación por ambas partes.
Para que el docente se sienta motivado,
repito, debe estar y sentir que está protegido. Porque al fin y al
cabo también es ser humano, con limitaciones, con sentimientos, con
defectos y valores, con errores, y por todo ello quiere ser elogiado
y perdonado. No con temor; también necesitamos de refuerzos
positivos, no ser “castigados” o “juzgados” a la ligera.
Sé que es muy fácil decir unas
cuantas palabrejas comos acabo de hacer yo ahora mismo sin proponer
válidas soluciones. Bueno, es que ya lo dije, sólo fue una
reflexión instantánea. Pero sí me gustaría que esto fuera más
bien un llamamiento o la intención de mover un brazo para dejar una
ventana abierta.
A mí realmente me gustaría poder
sentarme al lado de nuestra consejera Eva Mª Pérez y decirle todo
lo que pienso tal y como me saliera en ese momento; sin discursos
preparados ni florituras. Simplemente sentarme a su lado como docente
y como persona y charlar sobre ello. Y le preguntaría con toda
tranquilidad hasta dónde estaría ella dispuesta para hacer del
docente un profesional eficiente y motivado. Que, así como reitera
tantas veces que nuestros alumnos deben ser competentes y responder a
las exigencias de nuestra sociedad, también piense en cómo hacer al
profesor de hoy competente y valiente ante un aula. Cómo piensa
protegerle y mimarle; cómo piensa cuidar de esas herramientas, que
al fin y al cabo son la prolongación de sus propias manos. Cómo
piensa perdonar sus errores, a los que ha llegado movido por unas
circunstancias “adversas”. Le cuestionaría cómo pretende una
futura Extremadura a la altura de Europa si la mirada que tiene
Europa de nosotros es la de una sociedad con una educación
incompleta, con defectos, con carencias, con necesidad de mejorar y
con unos docentes que necesitan ser más respetados y motivados...
¿Cómo vamos a pretender motivar a
alumnos y a familias a través de profesores desmotivados y
desprotegidos? Algo no funciona..
TÉCNICAS DE ESTUDIO
Investigando por la red y en algunos manuales que tengo por casa he extraído
algunas conclusiones sobre técnicas y métodos de estudio.
Para los alumnos de
cualquier etapa o personas que se preparan una oposición resulta en ocasiones
desmotivador sentarse frente a los temarios día tras día. Hoy paso por esa
experiencia ya que estoy preparándome las oposiciones. El primer paso
fundamental es plantearnos una meta y motivarnos para seguir los pasos hacia el
alcance de la misma. Resulta fácil decirlo, pero una buena planificación ayuda
mucho. He recopilado algunos datos y os ofrezco a continuación un método que
puedo deciros que, al menos a mí, me ha funcionado mejorando mi ritmo de
estudio:
Lo primero es acostumbrarse a estudiar en un mismo lugar: una
mesa amplia, en una habitación bien ambientada (unos 20 grados) y todo el
material ordenado y al alcance de la mano. Tengamos en cuenta que la luz natural
es la más aconsejable, pero si tu horario de estudio es nocturno lo mejor será
utilizar una luz de bombilla azul y procurar no hacerte sombras. Otro factor
ambiental fundamental será el silencio, o si lo prefieres música relajante,
mejor sin letra: existen multitud de recopilatorios de música para concentrarse
destinadas a estudiantes.
Planificación de la materia: a corto, medio y
largo plazo. Si planificamos llevaremos con orden y coherencia nuestro estudio:
DEBEMOS CUMPLIRLO, si no, nos iremos retrasando. Debe ser realista, sabiendo que
podemos cumplirlo de verdad.
Aprender técnicas de relajación: ejercicios
para relajar nuestros músculos y respiratorios, así estaremos menos tensos y más
concentrados. En internet encontraréis algunos.
Llega la hora de ponernos
frente al libro!!!
Lo ideal sería en primer lugar hacer una prelectura
del tema: una lectura a un ritmo ni muy lento ni demasiado veloz. El fin de esta
tarea es hacernos una idea global del sentido del tema. No conviene subrayar ni
detenernos demasiado. Sólo leer y comprender de forma general.
Una vez
que hemos seguido este primer paso, lo siguiente es realizar una lectura más
pausada, intentando conprender profundamente lo que dice cada página o párrafo:
tú eliges tu ritmo. Lo importante de este paso es entender la idea principal de
cada párrafo.
Notas marginales: una vez que extraemos esas ideas
esenciales las anotamos al margen, así, de un sólo vistazo sabremos de qué trata
cada párrafo.
Subrayado: subrayaremos el tema una vez que hemos realizado
las pautas anteriores. ¿Por qué? porque ahora sabemos qué dice el texto, qué
dice cada párrafo, y por lo tanto qué ideas son las importantes y las que debo
subrayar. El subrayado lo haremos como máximo con dos colores. Podéis consultar
internet qué tipos de subrayado existen, hay muchos, escoge el que más te
convenga.
El uso de signos como admiraciones, interrogaciones, flechas...
también nos ayudarán a señalar aquellas partes fundamentales.
Ahora, a
partir de las notas marginales y el subrayado, realizaremos un resumen del tema:
más o menos nos abarcará un 20% del tota de la unidad. Este resumen lo haremos
con nuestras propias palabras, intentando comprender todo aquello que
escribimos.
A partir del resumen es el momento de hacer el esquema: el
esquema debe recoger las ideas principales e ir completando con las secundarias,
títulos, nombres, y fechas importantes que no debemos olvidar.
Es el
momento de memorizar!!! no se trata de aprenderlo como un loro que repite. Se
supone que si hemos llegado hasta aquí, comprendemos el tema. Memorizaremos de
la siguiente manera: leer un epígrafe, párrafo... comprenderlo, asimilarlo e
intentar reproducirlo con nuestras propias palabras; en voz alta mucho mejor. Es
muy importante entender que este ejercicio fomentará la memoria a largo plazo,
puesto que la memoria pura y dura siempre se acaba olvidando. Si entendemos lo
que decimos, será mucho más fácil de recordar. Cuando no nos queda más remedio
que memorizar tal cual determinadas definiciones, nombres o títulos utilizaremos
la repetición o alguna técnica mnemotécnicas: en la red encontraréis algunas,
aunque la verdad, no estoy muy a favor de ellas; para mí lo ideal sería repetir
habitualmente. Pero recordad: memorizar reproduciendo con nuestras palabras,
comprendiendo lo que decimos!
Una vez que hemos ido reproduciendo cada
parte, intentaremos hacerlo con todo el tema: podemos optar por hacerlo
oralmente (esto es recomendable puesto que al oirnos a nosotros mismos
favorecemos la memoria) o por escrito, mejoraremos nuestras expresión
escrita.
¿Qué será imprescindible? repasar al día siguiente utilizando el
esquema y el resumen. ¿por qué es importante? porque si no repasamos al menos
antes de 24 horas, la información se perderá hasta en un 80%. Incluso si podemos
repasar justo antes de dormirnos, mucho mejor!! el sueño favorece nuestras
memoria.
Repasar pasados tres días.
Volver a repasar a la
semana.
Repasar pasado un mes.
(El repaso es un proceso
fundamental para mantener fresco el tema en nuestra memoria!!!)
OTROS
CONSEJOS:
Otras técnicas que podemos emplear para apoyar este método: uso
de imágenes, mapas conceptuales... favorece la memoria visual.
Usar
grabadora: leer o recitar en voz alta y escucharnos a nosotros mismos (favorece
la memoria auditiva)
IMPORTANTE:
No autocriticarnos
nunca!
Somos capaces
No lo hacemos por obligación, repetirnos a nosotros
mismos que lo hacemos porque queremos, porque nos gusta aprender.
¿Te
suenan frases como "no lo conseguiré", "no soy capaz", "no soy un buen
estudiante", "tengo miedo"... MOTÍVATE!!! todos podemos hacerlo, sólo es
cuestión de organizarse bien, ser constantes, y pensar en lo gratificante que
será conseguir la meta que nos hemos planteado.
Busca aquellas cosas que
te suelen distraer: televisión, salidas, juegos... escríbelas en un papel a la
vista: debes ser consciente que la pérdida de tiempo no te hace ningún bien,
debes evitar estas situaciones.
Escribe en ese mismo papel: aquello que
conseguirás si cumples con lo propuesto, tus metas, tus objetivos... Si vas
cumpliendo poco a poco con ellos, prémiate!
COMPETENCIAS BÁSICAS
¿Qué es una competencia básica? un tipo de
aprendizaje que pone de manifiesto la forma en que un individuo moviliza todos
sus recursos personales con la finalidad de alcanzar el éxito en la resolución
de una tarea en un contexto determinado. En definitiva, la selección de los
aprendizajes básicos que cualquier persona debe conseguir para ser considerada
una persona educada (habilidades, actitudes, conocimientos y
experiencias).
La consejera de educación ha manifestado hoy la
gran importancia de las competencias básicas en la educación. Según expone, es
necesario para su inclusión, un cambio en la metodología docente. Y tiene toda
la razón. Cada docente deberá tratar y concretar dichas competencias según su
materia y por su puesto atendiendo a la diversidad que ofrecen los alumnos en el
aula. El currículo es una gran guía para orientar estas concreciones. Debemos
además hacer uso de todos los nuevos medios tecnológicos que tenemos a nuestro
alcance puesto que son más atractivos y atrayentes para los alumnos, por
ejemplo, fomentar la competencia lingüística a través de la creación de textos
escritos y manifestados en un blog creado por el propio grupo-aula.
La
adquisición de dichas competencias formará a los alumnos como individuos
competentes en una sociedad que exige la necesidad de las mismas; la labor
docente no se puede limitar en la emisión exclusiva de conocimientos
científicos, sino que es necesario tener en cuenta otros muchos factores, y
sobre todo fomentar la idea en ellos de que tales conocimientos son útiles para
la vida cotidiana.
Para algún despistado aquí os expongo cuáles son las
competencias básicas:
competencia en
comunicación lingüística
comp.
matemática
compt. en el conocimiento y la
interacción con el mundo físico
tratamiento de la información y competencia
digital
compt. social y
ciudadana
compt. cultural y
artística
competencia para aprender
aprender
autonomía e iniciativa
personalPara
una reflexión profunda sobre las competencias básicas y su aplicación
específica en la materia de Lengua castellana y Literatura, contactar y
enviaré sin compromiso. Muy útil para programaciones didácticas.
(Post: http://vozdelaula.blogspot.com año 2008)
PONER LUZ DONDE HAY OSCURIDAD Si bien es cierto que durante los últimos meses se han
venido planteando importantes debates sobre motivación, violencia escolar,
absentismo, falta de formación del docente y un sin fin de collage
formados por las diversas problemáticas en torno a la educación, se nos escapan
otros asuntos de interés, todo un campo de siembra que aún no se ha tocado
demasiado: la propia perceptiva del alumno.
Los adultos (si consideramos como adultos a las personas que han madurado
su pensamiento...) pecamos al creer saberlo todo sin darnos cuenta de que
cometemos los mismos errores que nuestros "abuelos": "creemos" con cierta
sabiduría que nuestra opinión es la que prevalece sobre aquellos que aún están
aprendiendo, cuando realmente el ser humano nunca deja de aprender y simplemente
somos un eslabón generacional más que debe trasmitir los conocimientos ya
adquiridos, pero que a su vez nosotros mismos seguimos bebiendo del eslabón
anterior de la cadena. En conclusión: no sabemos más ni mejor.
Es importante desde el punto de vista del docente tener en cuenta esta idea
de la cadena siendo conscientes de que somos un eslabón que enseña y que aprende
al mismo tiempo, y que esta idea debe ser adquirida también por nuestros propios
alumnos dejando espacio libre a sus pensamientos y sus elecciones. No sabemos
más y mejor que ellos, sólo es una cuestión de tiempo, porque en la madurez
venidera del adolescente de hoy, sabrá más y mejor que los que seremos
posteriormente "abuelos".
Preguntar a cada adolescente cuáles son sus intereses, motivaciones y metas
en la vida es el primer paso para crear individuos libres a la reflexión y no
sometidos por nuestros propios principios. Una vez más, el vínculo entre
docentes-padres se vuelve indispensable para CONOCER a cada alumno para esa
primera iniciativa.
La educación, nace en casa, sí sí, NACE EN LA CASA, y se desarrolla en la
escuela. Pero ni padres ni docentes pueden concluir dicha educación; sólo el
propio ser humano puede hacerlo ya que es él mismo quien termina de formarse
creando su propia filosofía y pensamiento, con sus experiencias, con su
crecimiento personal... para adentrarse en una futura etapa más madura donde
consolidar dichos conocimientos del anterior eslabón; adquirirlos y ampliarlos
al libre albedrío hasta donde cada individuo sienta que ha terminado de alumbrar
su ser y su sabiduría.
Debatimos en ocasiones sobre las herramientas de las que disponemos
especialmente las tecnológicas. Pero no podemos ignorar la relevancia de otros
instrumentos menos sofisticados como la "simple" comunicación, el diálogo, el
buen modelo, el entusiasmo, la iniciativa, la participación, la proactividad, la
innovación...
Sin embargo, olvidamos un aspecto fundamental; nos empeñamos en poner en
manos de nuestros alumnos estas herramientas que, en los tiempos que vivimos son
útiles para nosotros, pero que desde el punto de vista de los adolescentes se
distorsionan y toman otras perspectivas diferentes. Usos distintos de los mismos
instrumentos.
Al desconocer las distintas formas en las que se ve el mundo y sus objetos,
por nuestra mente cerrada y poco despierta, creamos una inconexión, una carencia
del diálogo, cansancio... Ellos SE RINDEN. En un contexto como este, de poco
valen las herramientas TIC, porque falla el canal principal: la COMUNICACIÓN.
Y erramos también cuando creemos que nuestras propias herramientas serán
las que ayuden a nuestros adolescentes de HOY a VIVIR ..., a SOBREVIVIR en el
FUTURO, porque probablemente muy pronto quedarán desfasadas. Simplemente debemos
mostrar los medios para que ellos mismos sean capaces de modernizar
constantemente esas herramientas.
El alumno de hoy debe ser también consciente y estar abierto a la sociedad
del continuo cambio, adaptarse a ella y mantenerse interesado, regenerándose
junto dichos cambios sociales. No se puede mantener al margen ni dejar todo en
manos de padres y docentes.
Forma parte del docente, y es su responsabilidad, la labor de poner luz
donde no hay y adelantarse a LO QUE SERÁ, como si fuéramos auténticos
visionarios formando en los alumnos de hoy a los profesionales del mañana.
Docentes creadores de mentes abiertas, tolerantes, evolutivas, capaces de romper
con los mitos añejos, lejos de un pensamiento arcaico y excesivamente
tradicionalista.
Alumbrar mentes para dejar abiertas millones de
direcciones, porque no se trata de implantar ideologías, sino de mostrar la
multiplicidad de caminos para que sean los propios jóvenes los ciudadanos con
capacidad de tomar sus propias decisiones, emitir juicios de valor con total
libertad y dejar engendrar una nueva filosofía de
la innovación diseñada por ellos mismos.
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